Vibraciones Con Frutas
Kiwi Ears Étude English Review
Valoración
Pros
- Implementación interesante del KVT de Kiwi Ears.
- Sonido con un claro componente físico diferencial.
- Calidad de los drivers usados.
- Buen nivel de resolución, capacidad informativa y técnica.
- Diseño de la cara externa.
- Relación calidad/precio.
Contras
- La incidencia física del KVT va más allá de los graves.
- Se percibe eco, pérdida de control y resonancias más o menos elevadas con graves poderosos y volumen alto.
- Se trata más de una combinación experimental divertida que un refuerzo de la fidelidad sonora.
- Un juego de puntas de silicona, cable típico y básico de la marca.
- Las cápsulas son relativamente grandes para los oídos más pequeños. Quizás les falte peso y densidad para un mejor control del KVT.
Enlace de Compra
https://kiwiears.com/products/kiwi-ears-etude
Enlace a la WEB
Introducción
¿Qué es un mes de este año sin un modelo nuevo de Kiwi Ears? Pues la marca más prolífica del mercado se atreve ahora con un nuevo modelo especial. Son los Kiwi Ears Étude, unos IEMS híbridos con un controlador dinámico de 10mm recubierto de berilio que actúa como subwoofer, armaduras equilibradas personalizadas y el innovador transductor de vibraciones Kiwi (KVT). El KVT (Kiwi Vibration Transducer) del Étude supone un gran avance en la tecnología de vibración. A diferencia de los controladores de conducción ósea tradicionales, el KVT funciona de manera similar a los controladores de vibración en miniatura que se encuentran en los altavoces Bluetooth. Utiliza potentes imanes de neodimio N52 suspendidos por sistemas de resortes de alta tensión, que hacen vibrar físicamente una placa de conducción cuando son activados por corrientes eléctricas. Esta innovadora tecnología proporciona vibraciones táctiles, añadiendo profundidad a las frecuencias medias-bajas y mejorando la experiencia acústica general con una dimensión física al sonido.
En el corazón del rendimiento de graves del Étude se encuentra un controlador dinámico de 10mm con un diafragma electrochapado en berilio, diseñado específicamente para actuar como subwoofer. Este controlador produce ataques de bombo increíblemente precisos y notas de bajo con cuerpo, velocidad y control. Cuando se combina con el transductor de vibraciones KVT, los graves adquieren un profundo retumbar y una imagen tridimensional, lo que ofrece una experiencia auditiva envolvente y táctil que da vida a las frecuencias bajas.
Equipado con controladores de armadura equilibrada desarrollados internamente, el Étude ofrece una reproducción de sonido precisa y dinámica. Un único controlador de rango medio de alta eficiencia garantiza unos fundamentos potentes y sin distorsiones, lo que hace que las voces y los instrumentos suenen completos y precisos. Lo complementa un tweeter dual de frecuencia ultraalta que revela los microdetalles delicados y las texturas aireadas de la música. Juntos, estos controladores crean un sonido natural y coherente en toda la gama de frecuencias, con transiciones suaves y una claridad excepcional.
Kiwi Ears ha diseñado meticulosamente el Étude para lograr un equilibrio tonal ideal que combina precisión y musicalidad. Los subgraves se elevan en 8 dB, lo que les confiere la potencia suficiente para añadir profundidad sin sacrificar la claridad. Un crossover de 250 Hz garantiza que los medios se mantengan planos y neutros, conservando el carácter natural de las voces y los instrumentos sin coloración. Los agudos están finamente ajustados para ofrecer comodidad y resonancia, completando la firma sonora refinada y bien equilibrada del Étude.
Especificaciones
- Tipo de Drivers: 1 DD con diafragma electrochapado en berilio de 10mm (subwoofer) + 3 BA de fabricación propia (medios, agudos y ultraagudos) + 1 transductor de vibración KVT.
- Respuesta de Frecuencia: 20Hz – 20kHz.
- Sensibilidad: 104dB SPL/mW.
- Impedancia: 5Ω.
- Conector Jack: SE de 3.5mm.
- Tipo de Conexión de la Cápsula: 2Pin 0.78mm.
- Longitud del cable: 1.2m.
- Precio de salida: 119$.
Presentación y Contenido
Los Kiwi Ears Étude vienen en la caja clásica de la marca, de tamaño 117x133x49mm. En la cara principal se puede ver una foto real de las dos cápsulas sobre un fondo que varía de color desde un rosado anaranjado hacia un amarillo anaranjado. Al pie está el nombre del modelo en grandes letras amarillas. Al pie hay una franja negra con el nombre completo del modelo y sus drivers. En la esquina superior derecha está el logo de la marca sobre un fondo negro, debajo, sobre fondo blanco hay una descripción del modelo. En la cara trasera, en la parte de arriba están todos los logos de las reglamentaciones que cumple el producto, seguido del nombre del producto y sus drivers. Después están las señas de la marca y de los importadores. Las especificaciones están en un lateral y la descripción del modelo están en el otro lateral. Tras retirar el cartoncillo se puede ver una caja negra con el logo de la marca en plateado. Una vez se levanta la tapa existen dos partes, la superior que contiene un molde de espuma forrado de cartulina negra que contiene las dos capsulas. La inferior que es una caja de cartulina negra con el logo de la marca en tinta plateada. Dicha caja contiene los accesorios. El contenido completo es el siguiente:
- Las dos cápsulas Kiwi Ears Étude.
- Un estuche negro de PU con cremallera y con el logo de la marca en blanco.
- Una tarjeta de garantía.
- Un manual de usuario.
- Una tarjeta de control de calidad.
- Un juego de puntas de silicona gris y núcleo rojo tamaños SxMxL.
- Un juego de puntas de silicona negra tamaños SxMxL.
- Un juego de puntas de silicona blanco tamaños SxMxL.
- Un cable enrollado de cuatro hebras negras y conector SE de 3.5mm e interfase 2Pin 0.78mm y cinta de velcro.
El contenido es el clásico de la marca para este rango de precios. Por ejemplo, es el mismo que para el modelo Airoso. Buen estuche, cable algo justo, tres juegos de puntas de silicona. Nada más que objetar, salvo la repetición.
Construcción y Diseño
Los Kiwi Ears Étude son unos IEMS fabricados en resina negra semi traslúcida. La cara externa me recuerda a la de los Aether pero con una combinación de colores diferente. Se trata de un diseño de purpurina estratificado por capas ligeramente ondulantes, que combina diversos tonos dorados, negros, grises claros. En medio está el logo de la marca en plateado. En esta ocasión, el borde de la placa externa es más simple y delgada, pero con este toque metálico brillante. La forma de esta cara es triangular de esquinas redondeadas y ergonómicas.
La cara interna es de tipo semi-custom con una ligera protuberancia en el borde. Las cápsulas son relativamente gruesas. El interfaz de 2Pin 0.78mm está completamente integrado en las cápsulas. Junto a él hay un orificio y existe otro también en el borde, pero en la cara estrecha. Las boquillas forman parte del cuerpo y son del mismo material resinoso traslúcido y posee tres orificios. Sus dimensiones son difíciles de medir debido a la ligera irregularidad del cuerpo de resina, pero, más o menos, tienen un diámetro de 5.8mm en su parte estrecha, 6.4mm en la corona y una longitud aproximada de 4.5mm.
Si se miran las cápsulas al trasluz se pueden ver los drivers y la placa de circuito electrónico que forma el divisor de frecuencias.
El cable es sencillo, formado por cuatro hebras recubiertas de plástico negro, totalmente enrolladas entre sí. La funda de la clavija de 3.5mm chapada en oro es metálica, negra y cilíndrica, con una ranura cerca de la salida del cable. Dicha salida está protegida por un cilindro de goma negro. La pieza de división es un cilindro negro y metálico, de tamaño mediano y el pasador es un anillo de plástico, también negro, con un doble orificio a través en forma de ocho. Posee guías traslúcidas sobre oreja y una cinta de velcro negro aparte. Las fundas de los conectores de 2Pin 0.78mm son los típicos cilindros metálicos, ligeramente cónicos en la salida del cable, con dos ranuras cercanas a ese punto. Los dos conectores están montados en sendos bloques de plástico rectangular, traslúcido para el canal izquierdo, rojo para el derecho.
Quizás, lo que más llama la atención sea ese patrón de la cara externa, repitiendo el “éxito” de los Kiwi Ears Aether.
Ajuste y Ergonomía
La forma de la cara interna me recuerda mucho a las cápsulas del modelo Quartet, solo que los Étude son más grandes y más gruesos. Eso consigue que la protuberancia del borde exceda más allá y no se quede tan cerca de las boquillas, consiguiendo mejorar la ergonomía, ya que dicho borde no toca tan de lleno con las partes de la oreja. Las boquillas son cortas, no demasiado pronunciadas. Pero la suavidad de la cara interna y estas curvas más relajadas, pese al gran tamaño, se adaptan mejor al pabellón de mis orejas. La superficie de la cápsula tiene bastante contacto con partes de mi oreja, lo que consigue que el transductor de vibración se sienta con bastante claridad. La cantidad de contacto es fundamental para que la sensación física que provoca el KVT y su transmisión ósea sea percibida en su mayor exponente. Por eso es crucial que las cápsulas se acomoden bien en el pabellón, buscando encontrar unas puntas que permitan una inserción superficial suficiente para que no queden flotando. Es cierto que el tamaño puede dificultar que esta transmisión sea más o menos completa. Pero, en gran medida, el secreto del éxito de este modelo está en lograr el mejor ajuste y la mayor superficie de contacto. En mi caso se consigue en un porcentaje elevado. Incluso, es más cómodo que aquellos Quartet que eran más pequeños.
Otra cosa a comentar es que las cápsulas resuenan, incluso sin música, con un chasquido de los dientes puede resonar. Así que no recomiendo estos IEMS para usarlos comiendo, hacer deporte o realizando movimiento que puedan generar vibraciones. Los consejos de uso son las situaciones más estáticas posibles.
Sonido
Perfil
Los Kiwi Ears Étude son unos IEMS cálidos, ligeramente en U-V, con medios presentes, que se avanzan de forma temprana, mientras que sus agudos son suaves. Su zona baja posee un subgrave bastante extendido, lejos de estar muy inclinado, que se mantiene hacia el medio grave, lo que engrandece el rango inferior. Por otro lado, la cápsula y el driver KVT son capaces de incrementar la presencia y la potencia de los graves a un nivel más físico gracias a su efecto resonante. Queda claro que esta propiedad debe ser tenida en cuenta, ya que la vibración puede ser un factor controvertido. Su velocidad no es tan ajustada a los cambios rápidos, es algo a tener en cuenta. Pero en muchas situaciones implica una experiencia sensorial y física completamente diferencial que puede resultar agradable y distintiva.
Los medios superiores se excitan de una forma más rápida de lo habitual, pero con una cantidad de energía controlada. Los agudos son suaves, con un nivel de energía medio de tendencia a la baja, pero que logra una extensión adecuada.
En la respuesta de frecuencia se puede ver un artefacto aproximadamente a los 175Hz. Esto puede parecer un artefacto generado por el efecto del driver KVT y puede ser más o menos grandes mientras más potencia sea aplicada a los IEMS o más libre sea el movimiento de las cápsulas, que son las encargadas de propagar está vibración física.
El efecto resonante puede minimizarse con el uso de puntas de espuma o similares, ya que logran absorber las vibraciones.
Graves
Uno de los mayores problemas de los transductores de vibraciones es su comportamiento con los graves pesados y determinadas frecuencias de graves, que pueden crear resonancias indeseadas en algunas ocasiones. Suelo consumir grandes dosis de música electrónica y probar los graves con mis canciones habituales es una tortura de la que no es fácil salir indemne si se posee un driver del tipo como el KVT. En este caso, lo mejor y lo peor sale a relucir con ellas. En la mayoría de canciones los Étude siguen los graves generando una resonancia acorde a la frecuencia reproducida. También, dicha vibración se mantiene por un tiempo adecuado, que suele alargar ligeramente las notas y ampliar la potencia y sensación física de los graves. Pero existe algunas veces, con algunos graves de canciones concretas, en las que el driver KVT genera una vibración que no está en sintonía con la frecuencia acústica que reproduce, esto genera una disonancia entre las ondas audibles generadas por el driver DD y las ondas audibles y físicas generadas por el driver KVT. Esta resonancia se advierte como el sonido de un tambor y es fruto de una vibración descontrolada de la cápsula. Si se mantienen las cápsulas apretadas contra los oídos, esa sensación casi desaparece. También, la cantidad de energía aportada tiene mucho que ver ya que el nivel de vibración del KVT dependerá del volumen.
En la pruebas de tonos puros de muy baja frecuencia los Étude funcionan mejor de lo esperado. Las LFO (Low frequency oscillation) tienen un ligero carácter ondulatorio ligeramente audible, unido a una sonoridad ciertamente realista. Durante esta prueba, la respuesta sonora parece seguir de forma eficiente a la respuesta vibratoria y solo ese carácter ondulatorio, que es tanto audible como sensorial, maquilla de forma negativa el resultado final. Otro punto a tener en cuenta es el eco generado por la vibración de la cápsula. Esto es una cosa que se puede observar si se golpea la cara externa de las cápsulas con el dedo o con una uña: se producirá un chasquido con eco que se expandirá por nuestro pabellón auditivo. Los cambios bruscos de graves pueden llegar a generar una sensación similar a esta y este efecto produce la sensación de que las vibraciones siguen a los graves, ya que su efecto se produce un instante después, a modo de eco. También vuelvo a remarcar que una mayor cantidad de energía aportada generará artefactos de este tipo más acusados. Minimizando el efecto del KVT los Étude poseen unos graves profundos, relativamente rápidos, compactos y con un decaimiento que se siente alterado por el funcionamiento del KVT.
En la prueba de graves sucios, complejos y sin filtrar los Étude se comportan de forma notable, sin que el KVT afecte negativamente. Queda claro que las frecuencias más profundas y de una velocidad baja no generan problemas. Por otro lado, las bases más dinámicas, fuertes, densas, amplias en frecuencia y rápidas son las más difíciles de reproducir para los Étude, siendo potencialmente más resonantes. Los Étude ejecutan los pasajes complejos con bastante destreza, aunque el KVT a veces no sigue de forma fidedigna al driver DD, generando esa dualidad sonora y perceptible. El resultado es un driver dinámico muy capaz, pero un KVT que no está tan preparado para seguir el ritmo y, sobre todo, la potencia admisible de una gran variedad de música electrónica con graves de todo tipo.
Medios
Resulta curioso comprobar que el transductor KVT tiene también incidencia en los medios, aun en ausencia de graves. En composiciones acústicas las voces masculinas más graves son capaces de activar la resonancia y añadir una sensación física que puede variar entre agradable y ligeramente desconcertante hasta que uno se acostumbra al efecto de las vibraciones en nuestros oídos. A pesar de ello, la primera mitad de los medios es bastante plena, con un buen equilibrio entre grosor, cuerpo, fisicidad y naturalidad. Los medios comienzan con una clara sensación de calidez transparente que tiende a la exuberancia, generando una musicalidad analógica muy agradable y completa. Apenas existe hundimiento u oquedades en los medios y pese a esos 9dB de ganancia de pabellón, parece que el driver KVT se encargue de añadir una base física contundente en el sonido de los medios bajos. El transductor KVT se mueve con más destreza en los medios y en los géneros como el metal, inyecta su fuerza física como un extra de energía que amplifica la experiencia sonora a un nivel superior.
Por otro lado podría parecer que esos 9dB de ganancia de pabellón podrían parecer una barbaridad y generar un sonido demasiado salpicado, vívido y brillante. Pero la afinación de los agudos se encarga de equilibrar el resultado. Los Étude no se muestran sibilantes, sino controlados y serenos. Además poseen una buen equilibrio entre la primera mitad de los medios y la segunda: mientras que los medios bajos tienen buena presencia, los medios superiores son la estrella de la función, pero sin traspasar esa línea forzada y brillante de otros IEMS. Si las voces masculinas tenían tendencia al protagonismo, las voces femeninas son claramente protagonistas, mostrándose densas, plenas, llenas desde principio a fin y cargadas de fuerza, base y matices. Pero también controladas en su apartado de brillo, algo que las hace un poco más secas, pero también más agradables, musicales y sostenibles con el paso de las horas.
Por supuesto, la instrumentación también se muestra muy amplia, íntegra y extensa en los medios de los Étude. Yu también se beneficia del resultado del transductor KVT incorporando esa parte física juguetona.
Agudos
Los agudos de los Étude se encuentran en ese rango suave pero enriquecido. Se trata de unos agudos controlados en energía, pero que tienen la suficiente chispa para sonar relativamente finos, delgados, incisivos y naturales, pero sin parecer falsos, romos, matizados o redondeados. Poseen un leve crujir y una chispa incipiente que potencia el resto de rangos y los completa, aunque sin una sensación de brillo excesiva, sino con una tendencia neutra y agradable.
La mayor cantidad de energía se encuentra en el inicio, garantizando una sensación más natural y creíble. El nivel de energía se mantiene bastante estable, con un ligero descenso en los 8kHz, pero sin generar oquedad o sonar antinaturales. Los agudos se muestran extensos hasta la zona de aire, pero manteniendo una cantidad de energía en descenso paulatino que asegura realismo, garantizando mordiente, además de un refinamiento cuidado para su nivel de precios. Es cierto que los agudos no harán las delicias de los Treble-heads, pero sí contentarán a aquellos que busquen agudos suaves, agradables, musicales, pero con un ápice de vida, color y fulgor.
Escena, Separación
La escena de los Étude se ve reforzada por el carácter físico de su transductor KVT, que expande la escena en profundidad, le añade una componente física y volumétrica adicional. También se puede ver un aumento de la impresión holográfica del sonido en algunas situaciones. Como los agudos no son muy presentes en la mezcla, la impresión gaseosa y volátil del conjunto es algo más limitada. El nivel de transparencia es obvio, pero asociado a la notable separación de los elementos, más que a la sensación de brillo y luz del conjunto, ya que en este aspecto es más limitado.
El macro detalle es evidente, marcado, pero sin resultar pesado y agobiante, se trata más de un sonido más natural, por el lado exuberante y rico, pero comedido, de tendencia cálida, agradable y musical. El micro detalle existe pero lucha con los ecos del transductor KVT por aparecer, y pienso que podría ser más resolutivo en ausencia de las vibraciones. No se trata de un sonido analítico, pero el conjunto de drivers DD+BA realiza un buen ejercicio informativo y explícito sin llegar a límites muy detallados.
Comparaciones
Apevoix Grit
Si existe una referencia para mí en modelos tríbridos con unidades de vibración y conducción ósea son los Apevoix Grit. Con una configuración interna de 1DD+4BA+1BC y un precio de salida de 219$, justo 100$ que los Étude. Los Grit tienen un gran cable, un juego de puntas de silicona, un par de puntas de espuma y una enorme caja tipo Pelican. Ambos son modelos relativamente grandes y gruesos. Sus cápsulas poseen un diseño distinto, los Grit tienen unas boquillas algo más prolongadas y los Étude tienen una cara interna más marcada y con más curvas. Los Grit son un poco más grandes y para orejas pequeñas será peor, pero para mí son sutilmente más cómodos.
El perfil de ambos modelos es muy parecido, con una parte baja muy similar. Las diferencias están en los medios superiores y en los agudos. Los medios superiores de los Étude están más avanzados, tienen más energía, así como los agudos, también más extendidos. Los Grit son más cálidos. Sin embargo, existe un rendimiento más favorable y una mejor integración del driver de conducción ósea en los Grit.
Por algún motivo, parece que las cápsulas de los Grit son más densas y su BC no tiene una incidencia tan clara en el sonido como el KVT de los Étude. Así como los graves de los Grit son más realistas y con mucho menos eco vibratorio, los Étude generan una vibración extra y más coloreada. Los Grit suenan al unísono, mientras que los Étude, en según que condiciones, suenan dispares y más descontrolados.
El comportamiento en la prueba de tonos puros de muy baja frecuencia es bastante bueno en los Étude. Mientras que los Grit son más oscuros, tienen una sonoridad más uniforme y difusa. Los Étude presentan un carácter ondulatorio más marcado y un eco con el KVT bien conjuntado.
En la prueba de graves sucios, complejos y sin filtrar, los Étude tienen un notable comportamiento, pero su KVT se descontrola en condiciones extremas. Los Grit siempre tienen el control y se sienten conjuntados.
En el rango medio el BC de los Grit no tiene una incidencia tan clara, aunque su densidad es muy alta y eso es, quizás, consecuencia del uso de su BC. En los Étude su KVT se deja sentir con claridad, generando un eco volátil que se distancia sutilmente del sonido para afinarlo. Mientras que los Grit suenan más completos, reforzados físicamente por su BC, los Étude se muestran más artificiales y marcados por el carácter de su KVT.
Existe una mayor cantidad de energía y extensión en los agudos de los Étude, pero los Grit consiguen un efecto suave en energía, pero pleno en brillo controlado que está a la altura de los IEMS de su clase.
La escena expansiva apoyada por el KVT de los Étude se queda un poco corta cuando se compara con el volumen, el peso, la profundidad y la extensión de la escena de los Grit. Muy buen detalle, resolución y separación de los Étude, aunque los Grit son mejores es micro detalle, precisión y, sobre todo, realismo y fidelidad sonora. 100$ de diferencia se notan.
Conclusión
Los Kiwi Ears Étude quizás sean unos de los modelos más interesantes de la marca y también de su rango de precios. Kiwi Ears ha integrado notablemente el transductor de vibración KVT y la sensación física que transmite es obvia y evidente, generando una percepción del sonido que va más allá de las ondas sonoras. Sin embargo, el control no es absoluto y la mezcla es más curiosa, divertida y llamativa, que realista, controlada y fidedigna. A veces, el comportamiento físico del KVT se desplaza de la sonoridad real del resto de drivers, generando una sensación de eco que se potencia con el volumen. Me hubiese gustado unas cápsulas más densas, en donde el nivel de resonancia de la misma no fuera tan acusado.
Sin embargo, para el nivel de precios los drivers que acompañan al KVT son de muy buena calidad y por sí solos ya generan un gran sonido, mientras que el KVT reacciona a su manera dependiendo de la música que suene y el nivel de potencia al que se le alimente.
Fuentes Usadas Durante el Análisis
- iFi GO bar Kensei.
- EPZ TP50.
- Burson Audio Playmate 2.
- Aune X8 XVIII Magic DAC + OpAmp Sparkos Labs SS3602 + ifi ZEN CAN 3.
- Tempotec MARCH V.
- Tempotec V3 Blaze.





























