Kiwi Ears Septet Review

Brillo Abierto

 

Kiwi Ears Septet English Review

 

Valoración

 

Construcción y Diseño
84
Ajuste/Ergonomía
94
Accesorios
74
Graves
89
Medios
87
Agudos
88
Separación
92
Escena
94
Calidad/Precio
90

 

Pros

 

  • El perfil parece una curva META pero con más agudos.
  • Sonido amplio, separado y más libre gracias a sus caras externa abiertas.
  • Cable modular.
  • Calidad de los graves, oscuros y profundos.
  • Muy buen primer rango de medios, completo y pleno.
  • Medios superiores suaves.
  • Agudos crujientes y exaltados.
  • Gran nivel de detalle macro.
  • Perfil especializado.

 

Contras

 

  • Necesita mucha potencia para estar al nivel de los IEMS normales.
  • El timbre de los agudos no me resulta tan realista.
  • Los agudos se sienten exaltados en los medios, desequilibrando la transición entre medios superiores y primeros agudos.
  • El nivel de energía de los agudos debe ser tenido en cuenta para oídos sensibles y largas escuchas.
  • El sonido puede resultar un poco duro en canciones mal grabadas.

 

Enlace de Compra

 

https://kiwiears.com/products/kiwi-ears-septet

 

Enlace a la WEB

 

https://kiwiears.com

 

Introducción

 

Y el último modelo de la temporada tenía que ser para Kiwi Ears. Parece que detrás del Quintet viene el Septet… Y ese es el nombre del nuevo modelo: Kiwi Ears Septet. Se trata de un nuevo modelo de IEM quadbrid que combina siete controladores de cuatro tecnologías diferentes (dinámica, armadura equilibrada, microplanar y piezoeléctrica) para ofrecer una experiencia de audio excepcional con graves profundos, medios nítidos y agudos suaves. El diseño abierto y la sintonización personalizada garantizan un escenario sonoro natural y amplio tanto para los amantes de la música como para los profesionales.
El controlador dinámico compuesto de 10mm del Septet ofrece graves profundos de hasta 8Hz, lo que proporciona unos graves potentes y nítidos, perfectos para una experiencia similar a la de un subwoofer.
El Septet cuenta con cuatro controladores de armadura equilibrada para frecuencias precisas de graves-medios y medios-agudos, lo que garantiza una precisión similar a la de un monitor de estudio y una distorsión mínima.
El Septet cuenta con un controlador transductor microplanar (MPT) de última generación, que mejora las frecuencias de agudos altos para obtener una claridad y un detalle inigualables.
El controlador PZT actualizado del Septet mejora la textura y la claridad en los registros superiores, trabajando en armonía con los controladores MPT para refinar el escenario sonoro general.
El diseño abierto del Septet maximiza la calidad de reproducción musical al favorecer el flujo de aire y mejorar el escenario sonoro general.
El Septet es el resultado de casi dos años de meticuloso diseño, con una ingeniería avanzada para un rendimiento sonoro óptimo y una distorsión mínima.
El Septet ofrece una combinación perfecta de compromiso musical y precisión tonal, lo que garantiza una experiencia auditiva fluida y natural tanto para aficionados como para profesionales.
Veamos si todo lo que dice la marca sobre este nuevo modelo es acorde a mis pensamientos en la presente reseña.

 

 

Especificaciones

 

  • Tipo de Drivers: controlador dinámico de 10mm + 4 armaduras equilibradas + 1 microplanar + 1 PZT (IEM abierto).
  • Divisor de frecuencias: crossover de 5 vías, 3 tubos de sintonización.
  • Potencia nominal: 5 mW.
  • Potencia máxima: 10 mW.
  • Impedancia: 15Ω (a 1 kHz).
  • Sensibilidad: 95 dB SPL/mW (a 1 kHz).
  • Respuesta de frecuencia: 8 Hz – 30 kHz.
  • Distorsión armónica total: <1 % (a 1 kHz).
  • Cable: 5N OCC.
  • Tipo de Conexión de la Cápsula: 2Pin 0.78mm.
  • Longitud del cable: 1.2m ± 5cm.
  • Conector Jack: 3.5mm y 4.4mm intercambiables.
  • Precio de salida: 269$.

 

 

Presentación y Contenido

 

Kiwi Ears sigue su línea de presentación y trae una caja mediana con una base negra y un fondo degradado de rosa a rojo. Sus dimensiones son 131x112x68mm. En la esquina superior derecha está el logo de la marca sobre un fondo negro y debajo, sobre fondo blanco, está la descripción del producto. En el centro de la cara se pueden ver las dos cápsulas en una foto real. Debajo está el nombre y al pie, en esa franja negra está el nombre, la configuración de drivers y un QR que apunta a la web. En la cara trasera, arriba están todos los logos de las certificaciones que cumple el producto. Debajo está el nombre del modelo y la configuración de drivers. En el centro están las señas de la marca y de los importadores. En un lateral está la configuración de los drivers y sus iconos representativos. En el otro lateral están las especificaciones del producto. Tras levantar la tapa se puede ver una caja negra con el logo de la marca en tinta plateada. Debajo de ella hay una funda de espuma negra forrada con cartulina negra que contiene las cápsulas y el logo de la marca en tinta plateada. También tiene una tira de tela para poder levantar esta capa. En el nivel inferior está el estuche negro con cremallera y el manual. El contenido completo es el siguiente:

 

  • Las dos cápsulas Kiwi Ears Septet.
  • Un estuche símil piel negra con cremallera.
  • Un cable modular de cuatro hebras 5N OCC y dos clavijas intercambiables SE de 3.5mm y BAL de 4.4mm.
  • Un juego de puntas de silicona negra y núcleo ancho tamaños SxMxL.
  • Un juego de puntas de silicona negra y núcleo estrecho tamaños SxMxL.
  • Un manual de usuario.

 

Kiwi Ears mantiene un nivel de accesorios similar, con dos juegos de puntas de silicona bastante básicos y un cable modular con clavijas intercambiables similar al incluido en el modelo Astral, pero con otro conductor. Bien por el cable, suficiente por el resto de accesorios por el nivel de precios del producto.

 

 

Construcción y Diseño

 

Kiwi Ears sigue dando vueltas a varios diseños. En esta ocasión, los Septet tienen una cara externa abierta, con una rejilla realizada por tiras horizontales. En el centro, en la zona opaca, está el logo de la marca. Bajo esta placa abierta se puede ver una placa perforada con muchos orificios de color marrón cobrizo. Las cápsulas son negras y de superficie mate y la forma interna me recuerda a la cápsula del modelo Canta, pero en metal mate y con unas boquillas más cortas. La forma externa es la típica de un triángulo equilátero con las esquinas muy redondeadas. La interna también es la clásica forma semi custom, pero casi sin protuberancia en el borde. La proyección de las boquillas es algo más contenida. Están integradas en todo el cuerpo metálico, tienen un diámetro menor de 5.1mm y una corona exterior de 5.8mm. La rejilla de la boquilla es metálica y está perforada. Hay un orificio al pie de la boquilla y otro al lado del interfaz de conexión con el cable. Dicho interfaz está totalmente embutido en el cuerpo y está formado por el convencional bloque de plástico que en esta ocasión es oscuro y rectangular, con sendos tubos dorados.
El cable modular tiene sus partes metálicas iguales al del modelo Astral, pero en color negro. Está formado por cuatro hebras marrones de cobre 5N OCC entrelazadas y está recubierto de PVC transparente que permite ver el conductor. Las clavijas son de buen tamaño, formadas por un cilindro completo y alargado, ligeramente deprimido en su centro, en el lugar donde está su logo en color blanco. El interfaz de conexión es otro cilindro alargado que posee cuatro orificios y una guía en el borde. La funda es metálica y el conjunto añade más longitud a la clavija. Cuando está montado se trata de una funda de clavija bastante larga, pero está bien pensada porque tanto para conectar, como para desconectar, se debe asir sobre el cuerpo de la clavija, en donde esta el logo, ya que es lo suficientemente largo para este uso y así evitar que el cable modular se desconecte por la unión de la clavija.
La pieza divisora es un cilindro con doble bisel, uno en cada extremo, con una longitud la mitad de la clavija y también con el centro deprimido y el mismo color y material que el resto. El pasador es una espera seccionada en los polos con un orificio en su interior. Se ajusta muy bien al cable y sujeta de forma firme y fuerte los dos lados. El cable posee guías sobre oreja y las fundas de los conectores dorados de 2Pin 0.78mm siguen el mismo patrón del resto de partes del cable. Dichos pines están montados en una base rectangular negra y posee un punto en un lado que indica tanto la polaridad, como el canal. Cada clavija lleva una funda protectora de plástico blando.
Como digo, Kiwi Ears parece recoger todos sus diseños anteriores y mezclarlos. No existe un derroche excesivo en sus diseños, ya que se tratan de modelos relativamente convencionales y muy efectivos. Lo que más llama la atención de este modelo es el diseño abierto de la cara externa y la inclusión de una variación del cable modular de los Astral con otro conductor. El resto son accesorios convencionales de la propia marca, con una cara interna que no ofrece nada nuevo. Sin embargo, el diseño metálico de las cápsulas está muy bien ensamblado, se muestra muy bien construido y duradero. Se agradece la superficie mate micro arenada que no deja huellas.

 

 

Ajuste y Ergonomía

 

La forma no llega a ser semi custom, sino que posee una cara interna bastante lisa, pero muy agradable al tacto. Las cápsulas no se sienten pesadas en los oídos y su tamaño es medio, sin ser demasiado gruesas. La forma casi triangular redondeada se ajusta muy bien al pabellón auditivo y su tamaño mediano permite maximizar la comodidad, así como la superficie de las cápsulas metálicas. Las guías sobre oreja no molestan. Con mis puntas de silicona grandes rellenas de espuma consigo un aislamiento, ajuste y comodidad bastante bueno. Kiwi Ears siguen manteniendo un diseño simple y convencional, pero muy probado y altamente eficaz. Nada a decir en contra en este aspecto.

 

 

Sonido

 

Perfil

 

Se podría decir que los Kiwi Ears Septet tienen un claro perfil en U, con un subgrave potenciado, unos medios relativamente planos, con unos medios superiores controlados y unos primeros agudos excitados. He buscado en toda mi colección de IEMS y no he encontrado una FR parecida o tan particular como esta, en la que los primeros agudos son lo más destacable de su perfil. Incluso, teniendo tantos drivers especializados en agudos y ultra agudos, la segunda mitad de los agudos y la parte de aire no es tan destacable. Hubiera preferido un poco más de extensión y una fase inicial no tan marcada, ya que convierta a los Septet en unos IEMS algo especialistas y no tan versátiles.
No soy un creyente del “Burning”, pero sí tengo que constatar que los Septet requieren una fase de adecuación tanto física, como mental, además de asumir que no es un modelo todoterreno a no ser que seas un Treble-Heads.

 

 

Graves

 

Según indica la propia marca: Los Septet utilizan un controlador dinámico compuesto de 10mm de alto rendimiento, diseñado específicamente para potenciar las frecuencias subgraves y graves. Este controlador de diafragma grande destaca por producir graves profundos, similares a los de un subwoofer, de hasta 8 Hz, lo que ofrece un retumbar y una profundidad sin igual. Queda claro que lo de “sin igual” es algo exagerado. Pero sí es cierto que el rendimiento de los graves es bastante bueno. En la prueba de tonos puros de muy baja frecuencia, los Septet empiezan ejecutando el primer tono puro de 20Hz con un ligero carácter ondulatorio, oscuridad, profundidad y una parte física y sensorial destacable. A medida que crecen las frecuencias el color se mantiene oscuro, así como la sensación de profundidad y presencia física, pero sigue acompañado de un leve carácter ondulatorio más o menos claro y perceptible que lo aleja ligeramente de la excelencia en el comportamiento de esta prueba. Sin embargo, eso no quita que el rendimiento real sea muy bueno y que ese sutil carácter ondulatorio no se sienta a la hora de reproducir graves reales y no tonos puros y fijos en frecuencia. Los graves de los Septet son profundos, poderosos, marcados, con peso, oscuridad, pegada y presencia. No es el más oscuro, ni tampoco el más profundo, ni potente, pero combina estas características de una forma adecuada para conjugarlas con una habilidad técnica destacable. El golpeo de las bases es rápido, no posee apenas decaimiento y desaparece velozmente del ambiente. Cuando los bombos son ágiles, los Septet se ajustan a la velocidad sonando compactos, apretados, dinámicos y naturales. Su peso en el medio grave no es demasiado, lo que permite que no permanezcan demasiado en el ambiente, liberando volumen y permaneciendo más físico que audible, la cual cosa es una ventaja en su sonoridad y frente a la coloración del rango, así como en la intromisión de los medios.
En la prueba de graves sucios, complejos y sin filtrar es donde los Septet demuestran toda su habilidad a nivel de resolución, sonoridad, precisión, control y rapidez. Los graves de los Septet son muy diestros en este tipo de situaciones complicadas y son capaces de solventar los pasajes más sucios con una naturalidad y control sobresalientes. Las líneas de graves sucias suenan con realismo, sin necesidad de dibujarlas con otros tonos o colorearlas, sino manteniendo una sensación de profundidad, oscuridad y apego a la realidad necesaria para la naturalidad de la música. La generación de capas es precisa, los movimientos son rápidos y ajustados, sin una pérdida de control o exceso de potencia. Los graves tienen un buen punto de gomosidad y elasticidad para sentirse naturales, pero también son bien apretados para que los bombos más sucios y las líneas más duras y mal grabadas se reproduzcan con un nivel de fidelidad muy alto. Bien hecho.

 

 

Medios

 

La zona media comienza con un sutil énfasis en su parte inferior, algo que promociona las voces más graves y le otorga un punto de calidez a los medios, pero eludiendo totalmente cualquier sensación fangosa que se pudiera pensar. El hundimiento de los medios es ligero y se mantiene como una meseta en su mayor parte, mientras que los medios superiores poseen un ligero ascenso que se pronuncia de forma acelerada cuando llegan los agudos. Es así como los medios se sienten como una U desplazada hacia los agudos. Y eso es algo que se aprecia en esas voces masculinas más graves, en las cuales se conjuga una base poderosa, profunda y bastante sensorial, con unos detalles y matices brillantes, al borde de la sibilancia. Su centro es lo suficientemente amplio, pleno y sostenido para no divisar oquedad alguna y mantener el nivel de presencia en mi gusto. Aunque un nivel de agudos menos saturados hubiera mantenido el resultado en un punto más orgánico, neutro y analógico. El resultado es una primera mitad de los medios bastante completa, representativa y presencialmente cercana, pero con unos chispazos que marcan detalles y ciertas asperezas, sin olvidarnos de un buen nivel de densidad aireada por el carácter abierto de los Septet. Es cierto, este aspecto es muy importante, la cara externa abierta ayuda a desinflamar el sonido y a liberar la música más condensada. He probado con mis canciones más claustrofóbicas y los Septet se han mostrado muy eficaces a la hora de insuflar espacio, separación y aire entre las notas, algo que es agradable y muy apropiado en muchas situaciones.
Los medios superiores se sienten controlados y ayudan a cerrar un rango central bastante completo y presente. Tan solo puede verse afectado cuando las grabaciones tienen primeros agudos bastante presentes, en donde el sonido puede verse potenciado en sus matices y detalles macro, generando una sensación más vívida, salpicada, algo penetrante, ligeramente áspera y punzante. Queda claro que la segunda mitad de los medios se sienten afectada por el chispazo inicial de los agudos, mostrándose incipiente y marcada en sonidos como palmas, chasquidos y siseos. Se trata de esas ocasiones en las cuales los bordes tienen más presencia que el cuerpo y los medios. En muchas situaciones todo queda bajo control, en otras el sonido es más incisivo, incluso para llegar a ser fatigante para aquellos que son más favorables a un sonido suave, neutro y más natural, menos forzado y chispeante. Pero también es cierto que las marcas pueden cubrir los gustos y necesidades de otro tipo de oídos. Y es ahí donde los Septet pueden destacar con su afinación especializada.

 

 

Agudos

 

Los Septet usan un driver dinámico para graves, cuatro drivers BA para graves-medios y medios-agudos y dos controladores específicos para los agudos y ultra agudos: un controlador PZT (piezo eléctrico) y un controlador MPT (micro planar). Con esto queda claro que se ha puesto un especial énfasis en los agudos, sin embargo el destello está enmarcado en la fase inicial, mientras que el nivel de energía se va desinflando a medida que se lleva a la zona de aire. Pero esto es algo que se puede controlar con las puntas adecuadas. Unas puntas de espuma pueden absorber parte de la energía de los agudos y neutralizarla. Por otro lado, otro tipo de puntas de silicona pueden mantener el nivel de esa energía hacia los agudos medios, generando un sonido más extenso en agudos y también más netamente brillante, más de lo que mi gráfico de respuesta de frecuencia puede presentar, porque cabe destacar que yo suelo usar las mismas puntas de espuma para todas mis medidas, algo que genera unos agudos más matizados y menos resonancia alrededor de los 8Khz.
Sea como fuere, queda claro que la zona aguda es destacable en presencia, diría que claramente al nivel de Treble-Heads. Los agudos son el punto fuerte de los Septet y lo consiguen combinando esos dos drivers específicos para agudos. La sonoridad se siente algo afectada por el uso de esos controladores y se perciben unos agudos acordes a esa sonoridad conjugada: el agudo es impactante, crujiente a la vez que bastante seco, de bordes afilados, penetrantes, enérgicos, concretos y táctiles. Tiene un aspecto ligeramente digital, con ese timbre de CD primigenio. Pero también se siente rápido, extendido, poderoso, marcado, revelador y resplandeciente, generando una sensación gaseosa potenciada por el carácter abierto de los IEMS. Quien se enfrente a los Septet debe saber cómo son sus agudos, porque puede que no sea tan versátil para todas las pistas y puede que algunas canciones se vean afectadas por esta manera de ejecutar los agudos, así como por su nivel de energía.
Por último, comentar que su extensión de aire va más allá de lo audible.

 

 

Escena, Separación

 

Los Kiwi Ears Septet son precisos, muy informativos y analíticos. Su carácter abierto y agudo genera una buena sensación ambiental, holográfica, envolvente, gaseosa y, sobre todo, volátil. Los graves son profundos, pero su carácter abierto lo libera de cualquier densidad, aligerando también el volumen. De esa forma, esa sensación de profundidad se siente algo limitada en favor de un sonido más expansivo, pero que no acaba de ser demasiado grande o amplio debido a esa restricción física en la base del sonido. Pese a ello, los graves tienen peso y fuerza, pero están en ligero desequilibrio con el nivel de energía de la zona alta.
El macro detalle es destacable, muy marcado, mientras que el micro detalle se siente muy bien representado por el gran nivel de resolución que posee el conjunto. Aunque también se siente minimizado por la distancia que existe entre la sobre exposición del macro detalle y esos detalles nimios. Hablando de una forma más clara, la presencia del macro detalle no es proporcional a la presencia del micro detalle, a pesar de la capacidad analítica del conjunto. Esto puede generar un nivel de sobre exposición a los matices que puede restar musicalidad y realismo a la música, además de exponer a un nivel de exigencia y energía permanente a los oídos más sensibles.
El posicionamiento de los elementos es preciso, así como su ubicación ambiental. El sonido es separado, marcado, silencioso entre elementos y lo suficientemente oscuro en su fondo. Los Septet tienen todos los atributos de unos multridrivers analíticos brillantes y especializados, con el plus de sus caras externas abiertas que potencia esas cualidades como la escena, la sensación de aire y separación.

 

 

Comparaciones

 

Simgot EA1000 Red

 

El rival de los Kiwi Ears Septet es uno de los IEMS brillantes de mi colección, son los Simgot EA1000 con su boquilla red. Me gusta comparar IEMS con respuestas de frecuencia similares, pero en este caso no he encontrado en mi colección algo parecido. Eso es algo bueno para Kiwi Ears porque ha creado algo diferente, pero también tiene una connotación un punto negativa, porque también puede querer decir que se trata de un perfil muy específico o especializado. Sea como fuere, los Simgot EA1000 son unos IEMS con un precio de salida de 250$ que montan un driver DMDC™ dinámico de doble imán y doble cavidad de 10mm de 2ª generación más un radiador pasivo de 6mm. El cable es OFC plateado de alta pureza en estructura Litz. Sin duda, un gran cable y precioso, pero algo rígido comparado con la flexibilidad de 4 hembras de los Septet. Además, su cable no es modular. La presentación de los EA1000 es muy cuidada, a mi juicio superior que la de los Septet. También me gusta más el diseño de las cápsulas de los EA1000, así como su construcción, aunque la superficie tan brillante es algo de lo que prefiero huir. La comodidad de los EA1000 es muy buena, pero la búsqueda de puntas adecuadas puede ser algo más compleja. Los Septet, con un diseño más genérico, pero más eficaz son un poco más cómodos y ofrecen menos dificultad, al menos para mí, a la hora de elegir las puntas óptimas para sacar el mejor rendimiento sonoro.
A nivel de sonido los EA1000 siguen la curva de referencia SIMGOT-Classic, cuyo subgrave es algo neutro, más enfatizado en el grave medio y con una ganancia de pabellón más significativa. Los Septet tienen un subgrave más elevado, menos grave medio, una ganancia de pabellón claramente más relajada y unos agudos con un nivel de energía, incluso afinación similar. Los EA1000 son fáciles de mover, mientras que los Septet necesitan una central eléctrica detrás. Las diferencias de volumen entre unos y otros son muy grandes.
Realmente, el sonido de ambos no es parecido. Los Septet son neutros con un subgrave más pesado, oscuro y prominente, hasta que llegan los agudos, su parte más predominante. Pero los medios son claramente más neutros.
Los graves de los Septet tienen más peso, pegada, fuerza y potencia, también son más oscuros y profundos, pero permanecen algo más de tiempo en los oídos. El grave de los EA1000 es más técnico, más rápido, con menor decaimiento, pero también es más seco, con menos textura, con algo más de color, menos profundidad y no es demasiado oscuro. Es un grave más técnico y neutro. Tiene un gran comportamiento en la prueba de tonos puros (no es tan sensorial ni físico como el Septet, pero apenas tiene carácter ondulatorio) y en la prueba de graves sucios, complejos y sin filtrar, gracias a su habilidad técnica.
En la zona media se nota una gran diferencia ante la neutralidad y el mejor equilibrio de los Septet, frente a la elevación obvia de los medios superiores de los EA1000. Existe mucho más claridad, pero también mucha más excitación en los EA1000, consiguiendo un sonido salpicado y enérgico. Pero también consigue una capacidad informativa y analítica superior. Los Septet son más suaves, pero se sienten salpicados por unos agudos impactantes, aunque el nivel de energía medio del rango central es bastante más moderado. El peso por nota es más fino en los EA1000, generando una sensación de velocidad superior. Realmente, los EA1000 son unos IEMS analíticos de gran resolución y habilidad técnica, pero cuyo sonido contiene demasiada energía para una escucha relajada. Los Septet poseen también una buena cantidad de habilidad técnica, pero su sonido más relajado en los medios modera el nivel de energía, los hace más soportables, incluso, comparativamente más oscuros, pero apoyados por un extremo agudo al mismo nivel o incluso superior.
Los agudos de los EA1000 cuentan con el nivel de excitación de los medios superiores, es como llevar una mochila adicional. Por otro lado, los Septet comienzan ahí su elevación de energía. En el global de la música los agudos están más aislados. Pese a ser un driver dinámico, los agudos de los EA1000 están llenos de velocidad, precisión, energía, fuerza, expresividad, definición y resolución. Sus notas son finas y delgadas, capaces de generar una zona alta muy expresiva, elocuente, chispeante y crujiente. Pero también tienen un punto más realista y natural que los Septet. Por otro lado, la sonoridad y el timbre de los Septet es diferente y allí es donde entran en juego los diferentes drivers de cada modelo. Cada uno puede encontrar su gusto o preferencia en cada uno de ellos.
La escena de los EA1000 se siente volátil y muy aireada. La separación y distancia entre notas revela una escena espaciosa y amplia, que goza de muy buena altura, incluso capacidad tridimensional. Sin llegar a rodear la cabeza, posee muy buena sensación envolvente, gracias a su extensión. Adolece de cierta profundidad en favor de anchura, lateralidad y sensación estéreo. Los Septet son más profundos y con una sensación de mayor apertura. Las notas tan vívidas y salpicadas de los EA1000 se sienten muy cercanas. Mientras que esa sensación de apertura de los Septet genera una escena más expansiva que tiene más alcance lateral y profundo, con una forma más ovalada y extensa.
La finura de los EA1000 parece permitir más distancia entre elementos, pero por muy poco.
A nivel de micro detalle, en ambos IEMS sucede lo mismo: pese a la gran capacidad analítica de los dos modelos, el macro detalle se coloca encima del micro detalle, tapándolo, aunque se siente que está ahí.

 

 

Conclusión

 

Kiwi Ears está empeñada en cubrir una gran cantidad de opciones con toda su extensa gama de productos. Los nuevos Kiwi Ears Septet parecen una evolución de los Quintet pero añadiendo dos drivers más. Aquellos ya eran unos quabrid, pero Kiwi Ears ha añadido dos BA más para hacer un rango medio más completo. Podría ser que los Septet sean una evolución de los Quintet, con la tendencia del perfil de los Astral en graves y medios, pero con unos agudos evolucionados a partir de los Quintet. Así queda un respuesta de frecuencia nueva y más especializada. Pero no contento con eso, la marca ha abierto las caras externas de los IEMS para generar un sonido más libre y amplio, además de añadirle el cable modular de los excelentes Astral, todo ello con un precio ligeramente más económico (269$).
Aquellos que han encontrado que actualmente hay muchos IEMS con perfiles con tendencia META relativamente “aburridos”, encontrarán en los Septet el picante que necesitan. Pero, ¡ojo! Tendrán que enchufarlos a una fuente con abundante energía.

 

 

Fuentes Usadas Durante el Análisis

 

  • iFi GO bar Kensei.
  • EPZ TP50.
  • Burson Audio Playmate 2.
  • Aune X8 XVIII Magic DAC + OpAmp Sparkos Labs SS3602 + ifi ZEN CAN 3.
  • Tempotec MARCH V.
  • Tempotec V3 Blaze.

 

Subscribe
Notify of
guest
1 Comment
Oldest
Newest
Inline Feedbacks
View all comments
throwaway email

Great!

1
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x